Muchas familias acostumbran, la noche de hoy o en la madrugada del 8 de diciembre, a encender velitas de colores en las terrazas de sus viviendas, como una costumbre que ha pasado de generación tras generación, pero algunos desconocen el trasfondo de esta festividad con la que se da inicio formal a la Navidad.
El párroco Doriam Rocha explica que esta fecha nació como una celebración religiosa conocida como Día de las Velitas o Día de la Inmaculada Concepción. “No es una fecha al azar, se celebra nueve meses antes del aniversario del nacimiento de la santísima Virgen María. En 1854 el Papa Pio VIV sacó una bula (documento pontificio que trata materias de fe), llamada “Ineffabilis Deus”, donde declaró el dogma de la Inmaculada Concepción, que dice que “el alma de María desde el momento que fue creada estaba adornada y santificada, por eso fue inmaculada”; es decir, no había mancha en ella. Ese dogma después de cuatro años se corrobora cuando a una niña campesina en Lourdes (que hoy en día es Santa, Santa Bernardita) se le apareció 18 veces la Inmaculada Concepción, esto se dio en 1958”, precisa.










