Se abrazan con ellos, se suben a las motos, se ponen cascos y chalecos, los invitan a las inscripciones de campaña, les hacen mil promesas, todo con el mismo objetivo: conquistar el voto de los mototaxistas.
En la carrera por la Alcaldía de Valledupar, los aspirantes se la han jugado por ser el candidato de los mototaxistas de la capital del Cesar, una población de alrededor de 10.000 personas, mayoría hombres, que se multiplica a 30.000 si se cuentan los familiares.
EL PILÓN habló con líderes gremiales. Contrario a hace cuatro años, cuando Mello Castro congregó la votación en una forma de castigo a Ernesto Orozco, el candidato de la administración de entonces, este año los conductores informales están esparcidos.











