Los departamentos de la región Caribe son de los más afectados por el fenómeno de variabilidad climática El Niño, el cual reduce la probabilidad de lluvias y aumenta la temperatura del aire, afectando no solo a la población, sino también a las actividades agrícolas y ganaderas.
Cifras de la Federación Nacional de Ganaderos (Fedegán) indican que entre diciembre de 2023 y febrero de 2024 murieron por lo menos 154 bovinos, lo cual se traduce en millonarias pérdidas económicas para el sector.
“Estas muertes se relacionan con el verano de dos formas: disminución en la oferta de alimento, y alto estrés pronunciado en los animales que desencadena otras enfermedades como anaplasmosis y tripanosoma por la alta proliferación de garrapatas y moscas”, explica el informe.










