En la Sierra Nevada de Santa Marta, donde la política solía quedar lejos de los caminos de los mamos, un nombre ha roto esa tradición: Zarwawiko Torres Torres, cabildo gobernador arhuaco. Su figura divide a las comunidades indígenas, enfrenta al Gobierno nacional y se ha convertido en un actor que combina la autoridad ancestral con el poder político regional.
Desde que fue elegido cabildo gobernador en 2020, en una asamblea realizada durante la pandemia, Torres ha mantenido una lucha constante por el reconocimiento de su autoridad.
Aquella elección, cuestionada por varios asentamientos que no participaron, llevó a una tutela y a un fallo de la Corte Constitucional que ordenó repetir el proceso conforme a los usos y costumbres del pueblo arhuaco. Sin embargo, lejos de resolver la disputa, la decisión abrió una fractura que se mantiene hasta hoy.






