Por CESAR GARCIA.
BOGOTA — Los primeros 365 días de gobierno de Juan Manuel Santos parecen un camino de rosas: gobierna con sólidas mayorías en el Congreso, las encuestas lo favorecen y la prensa lo trata bien.
Pero los retos que enfrenta el mandatario colombiano son monumentales: reducir la brecha entre ricos y pobres, hacer crecer la economía desde el lecho minero y la agricultura, sin provocar daños al medio ambiente y – por supuesto- los infaltables en la agenda de un jefe de Estado colombiano en las últimas décadas: poner fin al conflicto interno y combatir el narcotráfico.
Por buen camino
Analistas, legisladores y economistas consultados por la AP afirmaron que transcurrido un año de gobierno, al presidente “le fue bien”, pero que lo que resta de mandato puede ser más complicado porque deberá traducir en hechos concretos muchas de las leyes cuya aprobación legislativa consiguió como parte de su vasto plan para colocar a Colombia en el sendero del desarrollo.
Santos “ha tenido un increíble comienzo” de gobierno, dijo Michael Shifter, de la organización no gubernamental Diálogo Interamericano, con sede en Washington. “Pero dado los desafíos que representa Colombia, no será fácil mantener ese récord de éxito y alta popularidad en los próximos tres años”, agregó.
Con su candidatura por el oficialista Partido Social de Unidad Nacional (Partido de La U), Santos arrasó en las elecciones de junio de 2010 con 69% de los votos frente a su rival, el entonces miembro del Partido Verde, el ex alcalde de Bogotá, Antanas Mockus, que consiguió 27,5%.
“Santos era visto como el candidato de (el entonces saliente presidente Alvaro) Uribe (de quien fue ministro de Defensa)… y casi desde el primer día causó sorpresa, resultó un tanto diferente, más conciliador”, dice Andrés Mejía, consultor independiente y ex director del Observatorio de Política de la Universidad del Rosario.
A diferencia de su antecesor Uribe (2002-2010), caracterizado por su estilo “belicoso, el tono de Santos ha sido sorpresivo. Y la mayor sorpresa en general es no haber seguido en 100% los criterios de Uribe”, agregó.
Balance positivo
Tres días después de asumir la presidencia, Santos reanudó el 10 de agosto de 2010 las relaciones diplomáticas con Venezuela rotas un mes antes y estrechó las manos del presidente Hugo Chávez, con quien Uribe tuvo duros choques en los dos últimos años de su administración.
En septiembre acudió personalmente al Congreso para presentar un proyecto de ley para la reparación de víctimas del conflicto armado interno y la restitución de tierras robadas, un proyecto que había fracasado en la administración de Uribe porque, entre otros puntos, rechazaba que se incluyera a militares y policías como agentes de la violencia contra civiles.
Además de la llamada Ley de Víctimas, al menos otras 45 leyes presentadas por el gobierno fueron aprobadas, según el Ministerio del Interior.
Santos “ha sido un presidente legislador, ahora le toca ser un presidente ejecutor… La sociedad va a reclamar resultados concretos”, explica Mejía.
Desde y ahora y hasta el final de su cuatrienio “a Santos lo juzgará la historia dependiendo de la capacidad de realización que él tenga. El desafío ahora ya es entrar a actuar… en la restitución de tierras, en la (construcción de) vivienda popular, en la continuación de la declinación de las tasas de desempleo… Ahí es donde él realmente tiene que jugar el partido que viene” para 2012, dijo a su turno Humberto De la Calle, ex vicepresidente de Colombia (1994-1996).
La mano negra
El Centro de Investigaciones y Educación Popular (Cinep) elogió la gestión de Santos en un editorial de su más reciente edición de la revista Cien Días, pero señaló no obstante que en “los esfuerzos que está mostrando el gobierno con relación a las víctimas y la restitución de tierras, quedan preguntas que surgen de los obstáculos que puede enfrentar la ley de víctimas en su aplicación: ¿Hay disposición política para hacer frente a las ‘fuerzas oscuras’ que están matando a los reclamantes de tierras?”.
Según datos de la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (Codhes), un grupo no gubernamental dedicado al estudio de la población desplazada por la violencia, al menos 50 desplazados han sido asesinados desde 2002 hasta junio pasado. Sólo en lo que va del año hubo nueve asesinatos comparados con los ocho registrados en todo 2010.
En el Congreso, el grado de adhesión a Santos es tal que la única oposición la ejerce el izquierdista partido Polo Democrático Alternativo, con apenas ocho de los 102 senadores.






