Por Pepe Morón Reales
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El conflicto que empezó por una carta del rector del Loperena, Gonzalo Quiroz, que llegó a la Personería Municipal, terminó en un conflicto inquietante donde se pasaban las culpas de un lado a otro.
El personero dijo que había cumplido con su parte en el seguimiento a la problemática del Loperena, pero que la Alcaldía se estaba tomando su tiempo para resolverlo.






