Luego de los comentarios del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, sobre una posible intervención en Colombia en contra del presidente Gustavo Petro, surgieron comentarios en contra y a favor. Una de las opiniones más criticadas la compartió la representante Lina Garrido.
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“Bienvenido a Colombia presidente. Con gran anhelo el pueblo colombiano lo espera. No tarde tanto por favor”, fue el comentario que desató la polémica. Y luego aseveró: “Para que les arda un poquito más a los petristas: para mí, Lina Garrido, la base antinarcóticos más grande del mundo deben ponerla los Estados Unidos y Donald Trump en Colombia. Les doy mi palabra que trabajaré incansablemente para ello si votan por mí al Senado”.
Obvio, el comentario no pasó desapercibido. La candidata al Senado por el partido Fuerza de La Paz, Katia Ospino, le respondió con vehemencia.
“Oposición sin destruir a Colombia”
Ospino cuestionó el tono incendiario y la ligereza institucional de Garrido, señalando que “la política no se hace con gasolina ni con gritos” y advirtiendo sobre los riesgos de convertir la confrontación y la ignorancia en banderas políticas. Su pronunciamiento no solo fue una crítica directa, sino un desafío abierto en el escenario democrático.
Ospino dejó claro que la disputa no se resolverá en redes sociales, sino en las urnas y en el Congreso de la República, donde, afirmó, se demuestra quién está preparado para legislar con argumentos, Constitución y responsabilidad histórica.
“Allí le mostraremos qué es legislar de verdad y cómo se hace oposición sin destruir a Colombia”, expresó la candidata, marcando una línea clara entre la provocación y la política seria.
El mensaje es interpretado como un reto político frontal y una advertencia directa a la actual congresista, al anunciar que ambas se verán “muy pronto” en el Capitolio Nacional, trasladando el debate del terreno del escándalo al de la legitimidad popular y el voto ciudadano.











