COMUNIDAD

Debate por eutanasia a hipopótamos: ¿podrían llegar al Cesar y al Caribe?

Vallenatos se preguntan si la eutanasia a los hipopótamos del Magdalena es crueldad y si algún día podrían llegar a estos territorios; una veterinaria local responde y alerta sobre la fauna nativa en riesgo.

Hipopótamos en el Magdalena Medio, una especie exótica invasora cuya población crece a lo largo del río y pone en riesgo ecosistemas y comunidades ribereñas. Foto: Getty.

Hipopótamos en el Magdalena Medio, una especie exótica invasora cuya población crece a lo largo del río y pone en riesgo ecosistemas y comunidades ribereñas. Foto: Getty.

Por: Katlin

@el_pilon

canal de WhatsApp

“¿Los hipopótamos van a sentir dolor?, ¿por qué mejor no los esterilizan?, ¿no hay otra opción que matarlos?”. Las preguntas saltaron en el consejo de redacción de EL PILÓN, en un conflicto de intereses que terminó por develar una preocupación que tiene hablando a la ciudad y al país, que se mezclan con titulares alarmantes sobre la eutanasia de decenas de hipopótamos en el Magdalena Medio. Detrás de esa indignación hay una inquietud genuina por el sufrimiento animal, pero también un vacío de información sobre lo que ocurre con la fauna nativa de nuestros propios territorios.

En diálogo con este medio, la médica veterinaria zootecnista Paola Andrea Galván Campos explica por qué la eutanasia, bien aplicada, no es un sacrificio cruel y qué decisiones difíciles enfrenta el país para proteger los ecosistemas del Magdalena, el Cesar y la Sierra Nevada.

“No es un sacrificio cruel, el hipopótamo no sufre”

Para Galván, una de las primeras confusiones en el debate público es equiparar eutanasia con maltrato. “La eutanasia se maneja por medicamentos, es algo indoloro”, explica, al subrayar que el procedimiento busca precisamente que el animal no sienta dolor. Según detalla, el paciente “queda totalmente dormido”, sin consciencia del momento en que se produce la muerte.

En un protocolo bien hecho, primero se prepara al animal con fármacos que lo sedarán hasta llevarlo a una inconsciencia profunda y luego se completa el procedimiento para detener sus funciones vitales. La veterinaria advierte que esto no se puede comparar con escenas de sacrificio improvisado o caza: “No es que va a sufrir porque le van a colocar la eutanasia, no”, insiste.

Una especie invasora que se reproduce “muy rápido”

La tensión ética, reconoce, aparece cuando la eutanasia se aplica a animales que aparentemente están sanos. “Es una especie invasora que está afectando la fauna nativa del Magdalena Medio”, dice, recordando que los hipopótamos no pertenecen a estos ecosistemas y que su presencia altera el equilibrio de ríos, ciénagas y fincas ribereñas. A eso se suma un punto que recalca varias veces: “Es un animal que se reproduce muy rápido”, con proyecciones científicas que hablan de una población desbordada para 2030 si no se refuerzan las medidas de control.

Galván confiesa que, al conocer la decisión del Gobierno de aplicar eutanasia a parte de la población, pensó en un escenario intermedio: “yo decía que no a todos se les aplicara la eutanasia y que dejaran ciertos hipopótamos acá y se les manejara la esterilización”. Pero reconoce que la realidad en campo es más compleja: estos animales representan riesgos para pescadores y comunidades, y su expansión amenaza la supervivencia de otras especies.

¿Por qué no esterilizar o enviarlos a otros países?

Una de las preguntas más frecuentes en redes es por qué no se opta únicamente por la esterilización o el traslado. La veterinaria recuerda que, de hecho, en años anteriores se han discutido alternativas como enviar hipopótamos a otros países o aplicar métodos anticonceptivos, pero los resultados han sido limitados y llenos de obstáculos. En el caso de la exportación, hay una barrera biológica y otra política: “Hay ciertos países que ya han dado la respuesta: no, no y no”, afirma, en referencia al rechazo de naciones que temen introducir animales resultantes de procesos de endogamia en Colombia.

Mientras tanto, la idea de esterilizar a todos los individuos se estrella contra la logística y el tiempo. La captura de animales tan grandes, que se mueven en agua y zonas de difícil acceso, exige equipos especializados, altos costos y repetidas intervenciones que no alcanzan a frenar el crecimiento poblacional al ritmo que exigen los ecosistemas. En ese contexto, los planes oficiales combinan medidas: parte de la población podría ser trasladada si algún país acepta recibirla, y otra parte sería sometida a eutanasia para reducir la presión sobre el Magdalena Medio.

El Caribe: ¿podrían llegar hasta el Cesar?

La conversación trae inevitablemente la pregunta de si los hipopótamos podrían terminar en el Caribe colombiano. Galván considera que, por ahora, esa posibilidad es “muy poco común”, pero no imposible si se consideran las conexiones fluviales. “Lo más cercano que tenemos es el río Magdalena por la parte de Barranquilla y por el sur del Cesar”, señala, al recordar que esa ruta podría convertirse en un corredor si la población sigue creciendo sin control.

“Nos duele el hipopótamo, pero ignoramos nuestra fauna”

La paradoja se hace más evidente cuando se contrasta la empatía que despiertan los hipopótamos con la indiferencia frente a las especies locales amenazadas. En territorios como el Cesar y la Sierra Nevada de Gonawindúa, la lista de animales en riesgo es larga: ratón de la Sierra Nevada, manatí, puercoespín de la Sierra, mono araña, entre otros, figuran en categorías de amenaza que rara vez ocupan titulares.

Fauna nativa de la Sierra Nevada de Gonawindúa, como el manatí, el mono araña, el ratón y el puercoespín de la Sierra, enfrenta amenazas silenciosas en medio de la expansión humana. Foto: Reinoanimalia.

Fauna nativa de la Sierra Nevada de Gonawindúa, como el manatí, el mono araña, el ratón y el puercoespín de la Sierra, enfrenta amenazas silenciosas en medio de la expansión humana. Foto: Reinoanimalia.

“Lamentablemente nuestra fauna es amenazada prácticamente por la parte humana”, resume Galván. Advierte que muchas de estas especies son capturadas para ser llevadas a los hogares, interrumpiendo su reproducción y degradando sus hábitats. En contraste, menciona el caso del mono aullador en algunos sectores del río, donde se han hecho esfuerzos de conservación que muestran que sí es posible cuidar la fauna local cuando hay voluntad y acompañamiento institucional.

Una disyuntiva ética que también conmueve a los veterinarios

La decisión de eutanasia no solo divide a la opinión pública; también moviliza dilemas profundos entre los profesionales que trabajan con animales. “A mí me impactó mucho que tomaran esa decisión tan drástica”, confiesa la veterinaria, tras años de escuchar que el tema se debatía sin resolverse. En su práctica clínica con mascotas, cuenta que solo acepta eutanasia cuando la calidad de vida está gravemente comprometida y el paciente sufre sin posibilidades reales de recuperación.

Por eso le resulta particularmente duro pensar en un procedimiento aplicado a hipopótamos que parecen sanos, aunque entiende los argumentos ecológicos y de seguridad. “Conmueve porque es una especie que al verla uno se sorprende, pero también es una ventaja y desventaja lo que están provocando acá”, reflexiona. 

Mirar el territorio más allá del escándalo

Detrás de la polémica, el testimonio de Galván deja una invitación incómoda para regiones como el Cesar y la Sierra Nevada: usar el debate sobre los hipopótamos para mirar lo que ocurre en casa. Si el país logró movilizarse para exigir transparencia y humanidad en los protocolos de eutanasia de una especie invasora, ¿por qué no existe la misma presión para financiar programas de conservación del manatí, del mono araña o de los pequeños roedores endémicos que se apagan sin cámaras ni tendencias?

La veterinaria insiste en que el verdadero reto está en cambiar la relación cotidiana con la fauna local: no capturarla, respetar sus hábitats, exigir control a las actividades que degradan ríos y bosques y acompañar los esfuerzos de conservación que ya existen en la región. Y exigirle a nuestros tomadores de decisiones mejores políticas que conserven nuestra fauna local de tal forma que comprometan también al resto de la población como ahora.

Temas tratados
  • Cesar
  • Eutanasia
  • hipopótamos
  • Río Magdalena
  • santa marta
  • valledupar

TE PUEDE INTERESAR