Ahora tiene peso jurídico y político:
La nueva Ley Electoral le ha dado la posibilidad al voto en blanco de ser una especie de candidato más, y – como tal- sus promotores tienen los mismos derechos y garantías para participar en la contienda electoral, como una forma de fortalecer los mecanismos de participación ciudadana.
En adelante, los ciudadanos podrán manifestar su inconformidad de manera secreta, pacífica y soberana, tal como sucedió en las elecciones municipales de una ciudad nacida de la imaginación del Premio Nobel de Literatura, el escritor portugués José Saramago, quien en su novela “Ensayo sobre la lucidez”, relata como la mayoría de sus habitantes deciden individualmente ejercer su derecho al voto de una manera inesperada: con el voto en blanco.






