Un conservador y un liberal
El senador conservador Juan Manuel Corzo, asumió como nuevo presidente del Senado de la República de Colombia, en reemplazo de Armando Benedetti.
Como primer vicepresidente del Senado se posesionó el Senador de Cambio Radical, Antonio Guerra de la Espriella, oriundo del departamento de Sucre, quien fue elegido con 94 votos, mientras Alexander López, del Polo Democrático, le arrebató al senador Luis Carlos Avellaneda la segunda vicepresidencia por 31 votos.
En tanto, en la Cámara de Representantes, el representante liberal Simón Gaviria, hijo del ex presidente César Gaviria asumió la presidencia de esta Cámara baja.
Gaviria dijo “los retos más importantes van a venir en torno a la reforma a la Justicia que va a tener una alta complejidad porque se trata de repartir el descontento y probablemente la gran reforma tributaria que anuncio el Ministro de Hacienda”.
El nuevo presidente de la Cámara de Representantes, estará acompañado por Albeiro Vanegas, del partido de la U, representante de Arauca, como primer vicepresidente; y por Bayardo Gilberto Betancourt, del PIN de Nariño quien asumió la segunda vicepresidencia.
Corzo defendió la actividad legislativa
El nuevo presidente del Congreso de la República, senador Juan Manuel Corzo Román, del Partido Conservador, defendió la actividad legislativa, pero en especial el equilibro de los poderes públicos, que consideró como iguales.
“Nos ocuparemos restrictivamente de cuanto compete a nuestra naturaleza de legisladores; ejerceremos el control político; respetaremos como siempre las actuaciones de las ramas pares del poder público y estaremos atentos a su independencia natural y cooperación en la consecución de los fines del Estado que deben ser los mismos y que deben transitar por los mismos senderos para evitar todo choque y toda dispersión, porque tan grave es la confrontación, como la dispersión en la tarea misional del Estado, o la intromisión que rompe el equilibrio de las fuerzas del mismo”, declaró.
Afirmó que la actividad legislativa no puede estar supeditada a presiones externas y recalcó que la independencia constitucional entre poderes públicos debe mantenerse. “El ejercicio libre de hacer las leyes no puede estar condicionado a las dádivas o al juzgamiento de quienes ostentan las altas dignidades del Estado.






