Una que otra sorpresa mayúscula depara el ejercicio técnico de medición adelantado, con miras a las próximas elecciones de alcaldes y gobernador, por el Centro Nacional de Consultoría a instancia de varios medios de comunicación de Valledupar, Radio Guatapurí, Maravilla Stereo, Vanguardia y el diario EL PILÓN.
Para muchos la suerte estaba echada: Luis Alberto Monsalvo, un joven treintañero de suave modales, educado y con buena pinta pero con poco verbo y experiencia, derrotaría sin ambages a los experimentados, Arturo Calderón Rivadeneira, en cuyas huestes ‘brillaban’ los más reconocidos varones electorales del Cesar, y a Rubén Darío Carrillo, a quien se le atribuía ascendencia sobre la población de opinión del departamento.
Por el lado de la alcaldía, Gonzalo Gómez Soto se perfilaba como el seguro triunfador. Su trasegar de más de un lustro en pos de la oportunidad, sus nada envidiables recursos económicos, la ‘inderrotable’ alianza multipartidista conformada para impulsarlo, el apoyo de la iglesia Católica y la aparente fragilidad de sus contrincantes, auguraba una pelea de tigre con burro amarrado.






