Los alcaldes del Cesar temen que, en una supuesta nueva era de la “parapolítica”, puedan terminar involucrados en un carrusel de confesiones por parte de exparamilitares; caso que, según los mandatarios municipales Henry Chacón y Nury Cataño, le sucedió a Walfran Rinaldy, alcalde de Pelaya.
La modalidad para intimidar a los mandatarios es la extorsión presencial y telefónica, pretendiendo que paguen sumas de dinero a cambio de no ser mencionados en hechos delictivos, como homicidios ocurridos en años anteriores.
“Vamos a solicitar que nos garanticen el debido proceso a los alcaldes; no estamos pidiendo otra cosa más que la Fiscalía investigue, condene y castigue a los culpables. Hoy están cayendo en un juego de extorsión de unos bandidos que, en su mayoría, se encuentran privados de la libertad”, dijo Henry Chacón, alcalde de Curumaní.






