Una semana ha pasado desde que el pasado 28 de enero un grupo de personas congregadas en una iglesia cristiana de Sabanalarga, Atlántico, esperaron la llegada de Jesucristo, hecho que nunca sucedió y que ahora ha ocasionado dolores de cabeza entre los cristianos que se despojaron de sus bienes materiales y renunciaron a sus trabajos para el acto religioso.
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Según medios de comunicación nacional, las personas que ayunaron por varias semanas al interior de la iglesia Berea en el corregimiento de Isabel López manifestaron que le perdieron el rastro al pastor Gabriel Ferrer Ruiz y algunos aseguraron que le dieron el dinero de sus propiedades vendidas.











