La profesora de cultura digital de la Universidad de Lund, en Suecia, Moa Petersén informo que miles de suecos están insertando microchips en sus cuerpos con la intensión de que funcionen como tarjetas de crédito o tarjetas de acceso al tren. Para el portal de The Conversation, aseguró “una vez que el chip está debajo de su piel, ya no hay necesidad de preocuparse por extraviar una tarjeta o llevar una billetera pesada”.
Para muchas personas, la idea de llevar un microchip en su cuerpo se siente más distópica que práctica, incluso la causa de esta tendencia reciente es más compleja de lo que aparenta. Aproximadamente 3.500 suecos han tenido microchips implantados en ellos, reflejando una escena única de “biohacking” en ese país.
El término “biohacking” o “biohackers” hace mención a los biólogos aficionados que realizan experimentos en biomedicina fuera de instituciones tradicionales (universidades, compañías médicas y otros entornos controlados científicamente). Los “biohackers” piratean todo lo biológico.










