Pedro Sánchez, presidente de España, y Alexis Tsipras, presidente de Grecia, acudieron este viernes al rescate de la Canciller alemana Angela Merkel, durante el trascendental Consejo Europeo celebrado en Bruselas. La canciller les debe ahora un favor.
El Gobierno español y el heleno aceptaron acoger en sus territorios a refugiados que entraron en Alemania a través de la frontera con Austria, a cambio de que Merkel costee el traslado de estas personas y apoye económicamente a los dos países del sur de Europa en su papel de frontera con África. El número de migrantes que se podrán acoger a esta iniciativa no está claro. El entorno del líder socialista calcula que en el caso español ascenderá a cerca de un centenar, no más. También se desconoce el monto asignado de la ayuda germana. Pero eso, para Sánchez, no es lo importante.
Lo clave de este acuerdo, subrayó el jefe del Ejecutivo al terminar la cumbre, es el “mensaje político” que traslada. España, dijo Sánchez, es un país “solidario” ante el fenómeno migratorio. Un país que no permanece “ajeno” a la coyuntura de otros territorios en este asunto. Que es “empático” ante esta situación. Que colabora para dar una solución europea y espera que los demás Estados miembros de la UE colaboren cuando España lo necesite.











