Los atentados del 11-S transformaron la vida urbana. Lo hicieron profundamente y de manera muy sutil. El contraterrorismo se posicionó como un elemento fundamental en el día a día de la vida urbana y se gestó una mayor vigilancia de parte de la vida privada y pública por parte de los organismos de inteligencia de muchas ciudades del mundo, en especial de Estados Unidos y Europa.
El profesor Fabio Zambrano Pantoja, director del Instituto de Estudios Urbanos (IEU), de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), afirma que, además de la transferencia de control al Estado, otro elemento importante que transformó el atentado a las Torres Gemelas de Nueva York, hace 20 años, fue el de la privatización de la lucha contra el terrorismo.
“Hubo un aumento de asesores, consultores, empresas de seguridad, industrias, etc. El Estado ha transferido a los privados buena parte de las actividades relacionadas con la seguridad de los ciudadanos”, recuerda.











