La noticia del regreso al poder de los talibanes a Afganistán se ha convertido en el centro de la opinión política a nivel internacional. Las imágenes y videos de la población tratando de salir de manera desesperada de su país nos muestran la complejidad de un asunto que afecta las esferas geopolíticas en el concierto mundial.
Para entender un poco este enorme problema debemos remontarnos al inicio de la década de los años 90’, cuando los talibanes toman el poder de su país tras la retirada de las tropas soviéticas, quienes por años quisieron establecer un régimen socialista en Afganistán. Algo muy paradójico es la influencia y apoyo de los Estados Unidos para impedir la conquista ideológica de los soviéticos sobre el pueblo afgano.
EE. UU armó, capacitó y brindó asistencia militar al grupo que después estaría vinculado con los sucesos de 9/11, el atentado contra las torres gemelas. Financiaron y equiparon a su futuro enemigo. Qué paradoja. Y fue precisamente en esta fecha, el 11 de septiembre del año 2001, cuando el panorama cambió rotundamente para este país ubicado en el sur de Asia. Este hecho histórico que dejó más de 3.000 víctimas y dos edificios en llamas, encendió la furia americana contra quien se autoproclamó como autor material de los hechos, Osama Bin Laden, líder de la organización terrorista Al Qaeda.











