Tras el bronceado la piel se tiñe de tonos que hacen que el cutis adquiera un aspecto más fresco y juvenil. En contraste con el color moreno que se adquiere, los colores rojos y sus declinaciones aportan luz consiguiendo que el bronceado se note con mayor intensidad.
Una de las técnicas de maquillaje que se puede utilizar para dar un aspecto más prolongado de este efecto es el ahumado antifaz con tonos ladrillo, el cual se integra a la perfección con la piel provocando que luzca más dorada.
De acuerdo con Yurinela Reina, cosmetóloga y esteticista en Valledupar, esta es una técnica donde se aplica una sombra de color ladrillo de forma ahumada -otra técnica usada en el maquillaje-, que en pieles morenas, o bronceadas sobre todo, ayudará a que los reflejos cobrizos que tiene la piel puedan resaltar, dándole un aspecto fresco y cálido a la vez.











