Más gatos y perros deambulando por las calles de los diferentes barrios de la ciudad, más palomas en ciertos sectores sin que nadie las cuide, más envenenamiento de animales y ciertos caballos usados para cargar pesados elementos de construcción o amarrados en árboles en pleno sol hace parte del panorama de Valledupar en medio de la pandemia de la covid-19.
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La animalista Karol Soto Fernández, del refugio Gestión Animal, asegura que los animales que estaban en el balneario Hurtado o donde había afluencia de público, donde ciertas personas los alimentaban, ahora se vieron obligados a trasladarse a ciertos barrios por cuenta de la cuarentena, además, que muchas personas no se sensibilizan ante el dolor y padecimiento de los seres que acompañan su vida y paso por este mundo.










