No todo es color de rosa en el barrio, después de todas las buenas noticias que incluyen arte, música, educación y deporte; me encontré con los inconvenientes que aquejan esta comunidad. Dentro de ellas la creación de un alcantarillado desde 2017 que durante las fuertes lluvias se rebosa de aguas residuales generando malos olores y escorrentía que van a parar a la acequia provocando contaminación y una gran incomodidad a los habitantes del sector.
El humedal de María Camila está cerrado el corredor por láminas de aluminio o zinc y los habitantes de la comunidad están preocupados porque el arbolado sea intervenido por alguna obra constructora. Hay indignación con respecto a las decisiones que se hayan tomado con respecto al destino del humedal porque no han sido comunicadas a los miembros del barrio.
Por estos días de fuertes lluvías, Villa Dariana será más aguas y charcos que ponen en peligro de accidentes a las personas. Además, por el encerramiento del humedal, las madres que llevan a sus hijos a los colegios deben dar una gran vuelta por las afueras del humedal y tienen que pasar por la obra en construcción donde hay muchos charcos y caminos resbaladizos.







