El pasado 7 de agosto el emblemático palo de mango de la Plaza Alfonso López de Valledupar llegó a sus 84 años. Este árbol ha sido testigo de amaneceres y anocheceres durante varias generaciones, que han sido cobijadas por su sombra ante el inclemente sol del cielo vallenato o las lluvias en la temporada invernal.
Aunque se ha mantenido firme por ocho décadas, no ha podido escaparse de su principal enemigo: ‘La pajarita’, como se le conoce al parásito que es esparcido por las aves que se alimentan de su fruto.
Es por ello que el ingeniero agrónomo Carlos Peraza Morón hizo un diagnóstico de la condición actual del árbol. “Hay que hacerle un tratamiento por medio de unas raspaduras para poder eliminar ‘La pajarita’ para que el árbol pueda fotosintetizar bien”, explicó.










