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La espiritualidad de Leandro en dos canciones: ‘Dios no me deja’ e ‘Historia de un niño’

La vida de Leandro Díaz es interesante desde cualquier perspectiva: fue pobre, iletrado, ciego, resiliente y exitoso. Es tal vez el compositor más versátil y prolífico del folklore vallenato.

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Consuelo Araujonoguera, gran conocedora y estudiosa de la música vallenata, indicaba sobre la obra de Leandro que “su variada, extensa y hermosa producción musical no sólo lo coloca como uno de los mas productivos compositores de todos los tiempos en la música vallenata, sino que le otorga, con abundancia, el privilegio de haber dominado y seguir dominando fácilmente todos los géneros”.

Leandro Díaz y Gustavo Gutiérrez Cabello. FOTO/CORTESÍA.

Su sentido de la vida es admirable, lleno de esperanza y motivación, aun en los momentos más duro, y así lo refleja en sus composiciones:

Cardon guajiro

Ayer tuve una reunión
Con la pena y el olvido
Después de una discusión
La pena perdió conmigo

Yo soy el cardón guajiro
Que no lo marchita el sol
Y entre penas y dolor
Yo vivo con alegría
Yo me llamo Leandro Díaz
Amigo de sus amigos
Yo soy el cardón guajiro
Propio de la tierra mía
Por eso es que Leandro Díaz
Es parecido al cardón
Porque tiene el mismo don
De ser un hombre muy fuerte

Sin embargo, y a riesgo de equivocarme, creo que no siempre fue así. Analizando dos de sus canciones icónicas vemos que en ellas hay varios cambios narrativos que nos permiten llegar a esa conclusión.

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Historia de un niño’ (o la casa de alto pino, como se conoce popularmente) y ‘Dios no me deja’, reflejan no solo lo que fue su vida, sino su visión de ella. Ambas canciones resaltan sentimientos que están presentes en toda su obra y por eso las hemos escogido como el objeto de este escrito: la desilusión de su familia por su ceguera, el sufrimiento que esto le genera y la alegría y resiliencia que después encontró en la música:       

Historia de un niño En una tarde serena Debajo el azul del cielo Se descifraba el misterio El niño tenía una pena Después llevaron al niño A la tierra e los pajales Donde lo criaron sus padres Como un retoño perdido.

Las estrofas con las que inicia ‘Historia de un niño’ son precisas para describir lo que Leandro percibió de su familia cuando descubrieron su ceguera. Tanto impacto le generó el hecho, que lo narra en tercera persona como si él mismo lo estuviera presenciado.  

Leandro nace en una familia típica del campo colombiano con muchas carencias, en donde los hombres trabajan la tierra y las mujeres se encargaban de los quehaceres de la casa. Lo anterior implicaba desde la perspectiva del padre de Leandro, que adicional a la responsabilidad del nuevo hijo, este no iba a poder ayudarle en el duro trabajo de la tierra.

Dicen que supo llorar
lagrimas de sufrimiento
y fue tan grande su tormento
que es muy difícil contar.

La desilusión de su padre fue evidente en la medida en que el autor fue creciendo, al punto, que en algunos casos era dejado a su propia suerte sin importar su condición, teniendo que valerse por si mismo a pesar de su ceguera.

Ese estado de necesidad marcó definitivamente el carácter de Leandro, obligándolo a desarrollar condiciones humanas que más adelante fueron determinantes en su éxito.  

y en una triste mañana
se volvió compositor
y superó su dolor
con la pureza del alma

Leandro Díaz y Rafael Escalona. FOTO/CORTESÍA.

Esta estrofa resume lo que fue la música para su vida y cómo orientó su sentido. Una vez Leandro empieza a componer y cantar, empieza realmente a vivir. La música le permitió expresar a plenitud sus sentimientos y experiencias. La música fue su catalizador.  

vivía hatonuevo contento
igual que los barranqueros
porque se escuchan sus versos
aquí y en el mundo entero.

Aunque remata esta composición reflejando un sentimiento de orgullo propio de su experiencia de vida, al compararla con Dios no me deja’, se siente como si la canción se queda corta plasmando emociones, como si al autor, quien ya estaba en su etapa de madurez musical, le hubiesen faltado estrofas, versos o palabras.

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Casi una década después, en un hotel de Santa Marta donde iba a realizar una presentación musical, Leandro retoma la historia de su vida para hacer otra composición. Quería que tuviera una perspectiva diferente a la biográfica, de agradecimiento a quien le había dado todo. 

Dios no me deja

Yo nací una mañana cualquiera
Allá por mi tierra, día de carnaval.
Pero ya yo venía con la estrella
De componer y cantarle a mi mal.

He sufrido mucho en esta vida
Dirían que es mentira si yo no cantara.
Si la pena matara en seguida
Ya de este hombre nadie recordara.

Nótese que desde el inicio él aborda su vida no solamente con tristeza como en ‘Historia de un niño’, sino que acompaña esos momentos tristes con la alegría que cosechó mas adelante con el éxito musical. Es la perspectiva del que ya ha vivido y ha triunfado.

Esto puede ser explicable porque en el momento en que se escribe ‘Dios no me deja’ (comienzo de la década el 80) el autor estaba recogiendo el fruto de su don con reconocimiento y dinero. 

Es para mí una tonada
Alto, divino Señor…
Eso que nace en el alma:
¡Arte, respeto y amor!

Apartir de esta estrofa, la canción plasma el agradecimiento de Leandro con Dios, convirtiendo esa composición prácticamente en una alabanza por las bendiciones recibidas.


Él sabía que si me abandonaba
ninguno cantara como canto yo.
He sabido librar la batalla…
¡No hay que negar la existencia de Dios!

Leandro, dentro de su limitación física se reconoce como un afortunado, gracias al don que le dieron. Es llamativa la diferencia de la procedencia del don en ambas canciones. En ‘Historia de un niño’ proviene, en palabras del autor, de la madre naturaleza, el azar o la suerte.

Historia de un niño

dicen que el hombre la suerte
no sabe dónde la tiene
y aquel que menos se quiere
resulta ser el más fuerte.

La madre naturaleza
como es tan sabia y grandiosa
le dio una mente asombrosa
supo cantar la belleza

Sin embargo, en ‘Dios no me deja’ existe una reiterada evocación a Dios, es como ya se dijo, una cancion pensada para agradecerle por los dones recibidos.

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Pareciera, que entre la redacción de una y otra canción Leandro hubiera tenido un cambio espiritual, me atrevería a decir, que un llamado de fe que sacude su visión del mundo, de sus problemas y de su vida. Pasa de la omisión completa de Dios en la primera composición, a 7 referencias en la segunda, incluido en el nombre de la canción.

Dios no me deja

Y cuando quiero flaquear
Siento que Dios no me deja.
Luego me pongo a cantar
¡Le doy alivio a mis penas! (Bis)

Es importante destacar que esta no es la primera canción donde está presente Dios en la obra de Leandro, ya lo había hecho en ‘Mi Memoria’ (cancion grabada por Diomedes Diaz y Colacho Mendoza)

Sin embargo, la mencion de Dios en ‘Mi Memoria’ es tangencial, apenas reconoce que la virtud de tener una inteligencia y memoria prodigiosa se lo debe a Dios. No va mas allá como en ‘Dios no me deja’. No es una canción de agradecimiento a Dios, al revés, el mensaje de la canción es destacando su memoria y lo que esta ha significado para su vida.

‘Dios no me deja’, por el contrario, tiene una finalidad específica, agradecer a Dios por lo que ha sido su vida. De hecho, la diferencia entre esta canción y las demás hasta ahora citadas es que hasta donde sabemos, ‘Dios no me deja’ fue una canción que nació a propósito, es decir, el maestro Leandro se sentó un día a escribirla, despues de haber analizado lo grande que había sido su vida gracias a Dios. Y por eso se esmera a lo largo de sus estrofas en reiterarlo.

Dios no me deja  

Es para mí una tonada
algo, divino Señor…
Eso que nace en el alma:
¡Arte, respeto y amor! (Bis)

Yo que a la hora de nacer

Dios me negaba un sentido

Sintio tristeza y despues…

Vino y cambio mi destino (bis)

Él sabía que si me abandonaba
Ninguno cantara como canto yo.
He sabido librar la batalla…
¡No hay que negar la existencia de Dios! (Bis)

Si Él la vista me negó
para que yo no mirara
en recompensa me dio
Los ojos bellos del alma. (Bis)

Termina con el verso por el que fue conocido el resto de su vida: los ojos del alma. Casi un reto a la vida, que es constante en él: “Yo no soy ciego, yo veo de otra manera”.

Ambas canciones coinciden tanto en la estructura gramatical (estrofa de cuatro versos en rima asonante), el aire (paseo), la temática (la vida del autor) y el mensaje (resiliencia), se diferencian en la actitud del autor para enfrentarse a ellas. ‘Historia de un niño’ es una canción más triste, de resignación, en la que, aunque se destaca, como ya lo hemos dicho, el carácter de Leandro, le queda faltando algo a la composición para tener ese rasgo de optimismo y resiliencia típico de él. En ‘Dios no me deja’ lo completa, siendo una canción de iguales caracteristicas, pero con los rasgos completos de la personalidad del autor. ¿Qué las diferencia? La presencia de Dios. 

Por: Andrés Alfredo Araujo

Categories: El Vallenato
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