Una respuesta oficial a un derecho de petición, entregada por la Secretaría de Seguridad y Convivencia de Valledupar a EL PILÓN, confirma que los jueves en la tarde se concentran buena parte de los hurtos a personas y celulares en la ciudad, justo cuando crece el movimiento en zonas comerciales y de servicios. Aunque las cifras muestran una leve reducción global frente a 2025, el robo de teléfonos móviles sigue al alza, en línea con una tendencia nacional que convierte al celular en el botín preferido de los delincuentes.
¿Qué dicen las cifras en Valledupar?
La información oficial entregada a EL PILÓN muestra que el hurto a personas sigue siendo el delito más frecuente en Valledupar, con 2.808 casos registrados en 2025, un ligero aumento frente a 2024, cuando se reportaron 2.770. En paralelo, el hurto de celulares pasó de 800 casos en 2024 a 907 en 2025, consolidando el teléfono como el objeto más robado en el espacio público.
En el corte más reciente de 2026, el Observatorio de Seguridad y Convivencia reporta una disminución general del hurto (de 762 a 720 casos frente al mismo periodo de 2025), pero con una advertencia: mientras bajan delitos como el hurto a comercio y a motocicletas, el robo de celulares sube de 106 a 122 casos. Es decir, hay menos robos en términos globales, pero más ladrones apuntando directamente al dispositivo que concentra nuestra información, contactos y hasta nuestros datos bancarios.
El Observatorio también identificó que la mayor incidencia de robos a personas y celulares se concentra los jueves, especialmente en la franja de la tarde, cuando muchos vallenatos salen a hacer diligencias, compras o a adelantar actividades previas al fin de semana. Ese comportamiento confirma que los delincuentes estudian las rutinas de la ciudad y eligen los momentos con más flujo de gente y menor sensación de riesgo por parte de las víctimas.
Un problema que se repite en otras ciudades
Lo que pasa en Valledupar no es un hecho aislado. El Reloj de la Criminalidad, de la Corporación Excelencia en la Justicia, calcula que en Colombia se cometen más de 168.000 hurtos a personas en un semestre, lo que equivale a 931 robos diarios o uno cada minuto y medio. Según ese mismo análisis, los hurtos a personas y a celulares se disparan al final de la tarde y en la noche, con picos entre las 6 p.m. y las 8:59 p.m., y una mayor concentración los viernes y sábados.
Entre enero y agosto de 2025, la capital del país acumuló 86.931 hurtos a personas, más de 14 robos por hora, lo que muestra la dimensión del fenómeno en las grandes ciudades y da luces sobre la especialización de las bandas criminales.
“La seguridad no es un esfuerzo aislado, es una política de ciudad”
Para Elmer Sosa Matallana, jefe del Observatorio de Seguridad y Convivencia de Valledupar, la lucha contra el hurto en la capital del Cesar solo tiene sentido si se entiende como una apuesta de gobierno y no como la voluntad de una sola persona. Explica que la creación de la Secretaría de Seguridad y Convivencia fue una meta explícita del programa de gobierno del alcalde Ernesto Orozco, incorporada luego en el Plan de Desarrollo y materializada a través del Decreto 001407 del 30 de diciembre de 2024, que reestructuró la Alcaldía y separó la seguridad de la antigua Secretaría de Gobierno, donde era apenas uno de siete frentes de trabajo.
Comparativo mismo periodo de tiempo en distintos tipos de hurto durante 2025-2026. Datos Policía Nacional. Gráfico: Observatorio de Seguridad de Valledupar.
Desde esa nueva estructura, el Observatorio cumple un papel clave frente al hurto: produce estadísticas semanales, trimestrales y semestrales que alimentan la Mesa de Acción Unificada, donde Ejército, Policía, Fiscalía y distintas dependencias municipales definen a qué barrios, comunas o corregimientos dirigir los operativos según los focos de robo o violencia detectados. Sosa enfatiza que ya no se trata de esfuerzos dispersos, sino de intervenciones conjuntas que también atacan la “receptación”, es decir, a quienes compran celulares, motos o carne robada, con campañas como el “Plan Chatarra” y controles a chatarrerías y restaurantes, porque “si hay quien compre lo robado, el negocio del hurto se fortalece”.
¿Por qué el jueves en la tarde es tan peligroso?
Detrás de las cifras hay una explicación sencilla: el jueves es un día de alto movimiento económico y social en Valledupar. Muchos trabajadores reciben pagos parciales, se adelantan compras del fin de semana, hay más transacciones en bancos, almacenes y servicios, y se multiplican las citas en el centro. En esas horas, las calles y paraderos se llenan, aumenta el uso del celular para coordinar encuentros, pedir transporte o hacer pagos digitales, y baja la atención sobre el entorno, lo que abre una “ventana” que la delincuencia sabe aprovechar.
Los registros de la ciudad muestran, además, un fuerte uso de motocicletas como medio de transporte, tanto legal como ilegal, lo que facilita modalidades como el raponazo: un parrillero arrebata el celular y el conductor acelera en pocos segundos. Los analistas del Observatorio advierten que, sin una cultura fuerte de denuncia y sin una ciudadanía consciente de estos patrones, es difícil que la Policía y las autoridades locales logren anticiparse al delito en lugar de reaccionar después.
¿Cómo puede cuidarse la ciudadanía?
Los expertos consultados por las autoridades coinciden en que no se trata de vivir con miedo, sino de cambiar algunos hábitos para reducir el riesgo, sobre todo los jueves en la tarde y en general en las horas de mayor flujo. Activar las funciones de bloqueo y rastreo del celular, registrar el IMEI, y mantener desactivadas las vistas rápidas de mensajes o códigos bancarios en pantalla son pasos básicos que aumentan la seguridad del equipo.
También recomiendan llevar el teléfono en bolsillos con cierre o en el interior del bolso, evitar exhibirlo en paraderos, esquinas solas o al cruzar avenidas, y no usarlo como GPS expuesto en el manubrio de la moto o la bicicleta, una modalidad de hurto que ha crecido en varias capitales. En caso de notar personas merodeando de forma extraña o grupos que se acercan demasiado, la sugerencia es cambiar de acera, entrar a un lugar concurrido y, de ser posible, alertar a la línea 123 antes de que el hecho ocurra.
Comparativo hurto a personas en los primeros tres meses del 2025 y 2026. Datos Policía Nacional. Gráfico: Observatorio de Seguridad de Valledupar.
Si el robo se consuma, la principal recomendación es no oponer resistencia, pues muchos hurtos a personas incluyen armas blancas o de fuego y el bien más valioso sigue siendo la vida. Después del hecho, es clave bloquear de inmediato el IMEI con el operador, cambiar claves de aplicaciones financieras y radicar la denuncia, ya sea presencialmente o por canales virtuales, para que el caso ingrese a las estadísticas oficiales. Esa denuncia alimenta el Observatorio de Seguridad y Convivencia y permite focalizar mejor los cuadrantes de policía, los operativos y las campañas de prevención en días y horas críticas como el jueves en la tarde.
¿Qué deben hacer las autoridades y el comercio?
La respuesta al derecho de petición también revela un dato clave: Valledupar cuenta con 341 cámaras de videovigilancia municipales, pero solo 221 están en funcionamiento y grabando, mientras 120 están fuera de servicio o presentan fallas. Esta brecha tecnológica limita la capacidad de seguir la ruta de los delincuentes, identificar bandas y respaldar judicialmente los procesos por hurto.
Experiencias en ciudades como Bogotá muestran que la combinación de cámaras operativas, reacción policial rápida y controles permanentes en transporte público y zonas de alto tránsito puede reducir de forma significativa el hurto de celulares. En Valledupar, fortalecer planes como “Comercio Seguro”, “Comuna Segura” y los operativos de gestores de convivencia en los corredores donde más se concentran estos delitos, especialmente los jueves, están haciendo la diferencia.
El sector comercial también tiene un rol fundamental: evitar la compra y venta de celulares de dudosa procedencia, instalar cámaras propias en locales y alrededores, y promover protocolos con sus clientes, como no dejar dispositivos sobre mesas en terrazas o espacios al aire libre, son acciones concretas que ayudan a cerrar el negocio al hurto. Al final, la seguridad en las calles no depende solo de la fuerza pública, sino de una alianza real entre autoridades, comerciantes y ciudadanos informados que sepan cuándo y cómo actuar.







