El negocio de compra y venta de cobre más allá de ser una actividad comercial legal ha desatado una serie de problemas de seguridad en los barrios de Valledupar, donde se roban los cables de energía y los contadores para conseguir la remuneración económica del cobre que los artefactos llevan en su interior.
El evento más reciente ha sido registrado la madrugada del miércoles en el edificio Novalito, ubicado en la carrera 6 # 13 – 73, al norte de la ciudad.
Los ocupantes amanecieron sin luz porque unos delincuentes robaron el cableado de energía que está afuera de la propiedad horizontal.









