Con profundo dolor y muestras de afecto, familiares y amigos despidieron a la abogada y defensora de derechos humanos Maira Alejandra Avendaño Rincón, quien falleció el pasado miércoles 28 de enero en la tragedia aérea del avión de Satena que cubría la ruta Cúcuta–Ocaña, en la que murieron otras 14 personas, entre ellas otra mujer oriunda del municipio de Río de Oro, Cesar.
Las exequias se realizaron en la tarde de este domingo 1 de febrero en la Catedral Eccehomo, donde una multitud acompañó a sus familiares en una ceremonia cargada de tristeza, homenajes y palabras de reconocimiento por su labor social. Durante la misa se elevaron oraciones, versos y mensajes de despedida que evocaron su vocación de servicio y compromiso con las causas humanitarias.
Posteriormente, hacia las cuatro de la tarde, el cuerpo de Maira Alejandra fue sepultado en el cementerio Inversiones y Planes La Paz, donde recibió el último adiós de sus seres queridos.
Lea: Dos ataques en menos de tres días: miedo recorre a Gamarra tras nuevo asesinato en un estadero: Valledupar despidió a la abogada Maira Alejandra Avendaño, víctima de la tragedia aérea de SatenaAvendaño Rincón, oriunda de Valledupar, habría cumplido 48 años el viernes 30 de enero, apenas dos días después de su fallecimiento, una fecha que hoy adquiere un significado de profundo dolor para su familia. Su cuerpo llegó a la capital del Cesar en horas de la noche del viernes.
Cabe recordar que, al momento del accidente, la abogada se dirigía a cumplir una misión humanitaria como integrante del Consejo Noruego para Refugiados (NRC), organización internacional en la que trabajó durante casi una década, especialmente en territorios de alta conflictividad como el Catatumbo, defendiendo a comunidades desplazadas y poblaciones vulnerables.
Su tía, María Mildreth Luquez, la recordó como una mujer completamente entregada a su vocación: “Ella era abogada de Derechos Humanos del Consejo Noruego para Refugiados. Vivía en misión, viajando constantemente. Iba a cumplir casi 10 años trabajando allí. Entregó toda su vida a esa institución, no tuvo tiempo de formar una familia”.
Su legado permanece en las comunidades que acompañó y en quienes hoy honran su memoria como símbolo de compromiso, valentía y servicio humanitario.











