Sus cantos no volverán a escucharse en los seminarios de actualización arbitral; tampoco su pito, que se silenció por culpa de las balas asesinas.
Se fue una promesa del arbitraje cesarense; una ilusión quedó manchada, unida al dolor de una familia que no lo vio prosperar en su oficio. Yovanny Caballero Bonilla no volverá a sonar su silbato en las canchas locales o nacionales porque la inseguridad montada en moto, a altas horas de la madrugada, dejó huérfana a una familia.
Hay luto en el fútbol de salón departamental porque uno de los pitos más aventajados partió hacia el cielo, en donde seguramente dirigirá muchos partidos, al lado de ángeles vestidos con camisetas, guayos y cortos.
Un sueño quedó en solo eso, porque el ‘Jilguero del Cesar’, como lo llamaban cariñosamente en las diferentes capacitaciones por sus presentaciones musicales cantando lo autóctono de su tierra, tenía entre ceja y ceja dirigir el Suramericano de Fútbol de Salón que se disputará en Sincelejo, en el que estaba preseleccionado, entre centenares de jueces nacionales.
Ilusión frustrada
“Él tenía la ilusión de pitar en ese suramericano porque era un selectivo para el Mundial de Uruguay, estaba muy entusiasmado y no más hablaba de eso, para nosotros, los árbitros del Cesar, es una gran pérdida porque Yovanny era uno de los mejores, un caballero, muy respetuoso en la cancha y muy constante en las diferentes capacitaciones”, recordó José Anaya, otro de los árbitros profesionales de fútbol de salón en el departamento del Cesar.
Desde joven en su natal Codazzi, Yovanny Caballero incursionó en el arbitraje y en 1999 sacó provecho en el escalafón departamental y poco a poco fue ganando espacios en el ámbito local. Un año después llegó al nivel de federado en donde dirigió más de 26 torneos; en el 2009 saltó a la división profesional, en donde impartió justicia en los seis certámenes competitivos.
Viene de actuar en los Juegos Regionales Intercolegiados disputados en Santa Marta, mientras que en el ámbito profesional su último choque que dirigió fue en el duelo Heroicos de Cartagena y Piedecuesta, Santander.
Yovanny Caballero trabajaba con decenas de jóvenes en el municipio de Codazzi, en el marco del programa Gestores del Deportes en la cátedra de microfútbol; además era el coordinador de la Comisión de Juzgamiento de Fútbol de Salón en esa población.
A sus 49 años, el hombre alto y corpulento dejó un vacío profundo y difícil de llenar; un llanto desconsolado en las afueras de Medicina Legal rindió tributo a la tristeza entre sus hijos: el fútbol de salón cesarense perdió a uno de sus mejores silbatos.
Para el presidente de la Comisión Nacional de Árbitros de Fútbol de Salón, Hermes Mancilla, “Yovanny era una persona muy comprometida con su oficio por eso ascendió rápidamente a la categoría profesional. Se nos fue un hijo del deporte, lo recordamos mucho en las clausuras de los seminarios cuando cantaba vallenato al lado de José Anaya, él gozó de nuestro aprecio porque nos contagió con su jocosidad para hacer las cosas”.






