En la mañana del 15 de agosto del 2018, cuando la capital del Cesar era bañada por un torrencial aguacero, en una vivienda del barrio Las Cabañas de Valledupar se empezaba a descubrir una verdadera tragedia. Pasadas las 8:00 de la mañana, Carlos Núñez Iriarte, en compañía de otra persona, se asomó por la hendija de la ventana de una habitación y un lamentable escenario encontró: su hijo suspendido de un lazo en el cuello sin vida mientras que una mujer, cerca de él, yacía tendida sobre la cama aparentemente muerta.
“Ombe si están muertos, fue lo que me dijo el compañero que trabaja en un taller de latonería y que me había hecho el favor de acompañarme para abrirme la ventana”, dijo conmocionado entonces Carlos Núñez, padre de José Alfredo Núñez Morales, quien fue hallado sin vida junto con el cuerpo de Liyibeth Ochoa Reyes, al interior de la vivienda localizada en la transversal 28B con número 20- 42.
Según la investigación, por cuestiones pasionales, ese día José Alfredo Núñez Morales aparentemente decidió acabar con la vida de su expareja Liyibeth Ochoa Reyes, asfixiándola para posteriormente suicidarse.









