Un verdadero drama para sus familiares, fue el traslado a Barranquilla de la mujer que había sobrevivido a las quemaduras de tercer grado en el 75% de su cuerpo, sufridas en la explosión de un depósito de juegos pirotécnicos.
En medio de las dificultades, fue traído a Valledupar en la mañana de ayer, el cadáver de Ana Hilda Ascanio y para ello, a sus familiares les tocó recurrir a la caridad pública y a la solidaridad de los vecinos y de la gente de buen corazón para reunir el dinero que se necesitaba para los gastos fúnebres.
Los gastos en la Clínica del Norte de Barranquilla donde estuvo internada varias horas, fueron sufragados con aportes que hizo la Alcaldía de Valledupar, la Cruz Roja del Cesar, los vecinos y comerciantes del mismo sector, al igual que el trasladado del cadáver a esta capital en un carro fúnebre sin el ataúd, debido a que no contaban con los recursos económicos para comprarlo en esa ciudad.






