Como una joven alegre, carismática y llena de proyectos de vida, así recuerdan a Natalia Carolina Armenta Pinto, la comerciante de 24 años que perdió la vida en un accidente de tránsito registrado el domingo 28 de septiembre en el barrio La Esperanza de Valledupar.
Su padre, Julio Armenta, aún con la voz entrecortada por el dolor, la describió como una hija ejemplar y el motor de su familia. “Nunca me imaginé que algo así pudiera pasar. Tenía tantos planes, tantos sueños… esta noticia me cambió la vida”, expresó con lágrimas. Contó que Natalia era la mayor de sus hijos, madre de un niño de cuatro años y parte fundamental del negocio familiar. “Siempre estaba pendiente de todos, era amable, risueña y donde llegaba dejaba una sonrisa”, agregó.
Julio recordó además que, en varias ocasiones, le advirtió a su hija que evitara movilizarse en motocicleta con su tío materno, Junior Enrique Pinto Visbal, quien conducía la moto el día del siniestro. “Yo le decía que no se montara con él”, lamentó.
El accidente ocurrió hacia las tres de la tarde, cuando la motocicleta Auteco Boxer en la que viajaba Natalia como parrillera chocó contra un bus de servicio especial en la carrera 23 con calle 6B, cuando, al parecer, el tío intentaba sobrepasar el vehículo. Pese a la rápida llegada de las autoridades, la joven falleció de manera instantánea.
Mientras las investigaciones avanzan y se revisan las cámaras de seguridad del sector para esclarecer lo sucedido, familiares y amigos esperan recibir el cuerpo de Natalia en Medicina Legal para darle el último adiós este martes, en medio de un profundo luto que embarga a toda la comunidad que la conoció.
Redacción judicial / EL PILÓN






