En una cartulina rosada escrita con su puño y letra, el niño Santiago José Villero Quintero, escribió con témpera roja lo que muchos interpretan como una sentencia de muerte.
“Me voy, no me busquen porque me mato con…” es lo que textualmente se lee en el mensaje que dejó este menor de 12 años, que se fue de su casa localizada en la calle 19 número 36-28 en el barrio 12 de octubre de esta ciudad.
Además de la desaparición de Santiago, quien se desempeñaba como monaguillo en la iglesia Cristo Rey de esta ciudad, también desaparecieron dos millones de pesos que su tío había guardado en el closet de la habitación donde dormía en compañía de su sobrino.






