“Hay que hablar porque el silencio es muerte. Nunca le vi malicia; si era un enemigo, no lo vi llegar”, fueron las palabras de Martín de León, padre de la patrullera Vanessa de León Pertuz, tras la trágica muerte de su hija, víctima de feminicidio en hechos ocurridos la mañana del sábado 29 de noviembre en Valledupar.
La joven uniformada, de 25 años, adscrita a la Estación de Policía de Chimichagua, había salido de turno y regresó a la vivienda donde residía con su compañero sentimental, Giovani Mauricio Durán Quintero —funcionario activo del INPEC en grado de dragoneante—, ubicada en el barrio Primero de Mayo, con quien sostenía una relación de más de ocho años. Según la información de las autoridades, en medio de una fuerte discusión, el hombre la atacó con un arma cortopunzante, causándole la muerte.
El dolor de un padre









