“Fueron momentos muy difíciles y de muchos sufrimiento para nosotros, e inclusive para la misma comunidad que se agolpó en el sitio de la tragedia para colaborar con los organismos de socorro para buscar el cadáver de mi sobrino, Edwin Rafael Córdoba Peña, a quien todos los mariangoleros le tenían aprecio por su espíritu humanitario”. Así lo describió Ramít Córdoba en medio del desconsuelo cuando esperaba que las directivas del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Valledupar, hiciera entrega del cadáver en la mañana de ayer martes.
Explicó que, su sobrino había salido a la 1:00 de la tarde del pasado 15 de septiembre con dos amigos vecinos, pero no a bañarse, sino a coger guayabitas sabanera y dentro de esa faena caminaron tanto, que recorrieron cuatro kilómetros hasta llegar al Pozo ‘Sisi’, donde ocurrió se ahogó.
“A él nunca le gustaba bañarse, porque le temía miedo al río, no me explico por qué se lanzó desde una piedra, máxime que estaba crecido por los torrenciales aguaceros, cuya corriente o presión del agua formaba un fuerte remolino, que lo hizo golpear violentamente contra las rocas, causándole traumas severos y una herida abierta en el cráneo. Cuando él se tiró, me cuentan los amigos, que salió a flote, pedía auxilio y le ponía la mano en la cara por un fuerte golpe que allí había recibido, se sumergió y no lo vieron más. Me dicen que ellos se pusieron nerviosos y en vez de pedir ayuda a los campesinos de fincas cercanas, corrieron fue hacia la carretera para dar a conocer la nefasta noticia en el pueblo”, precisó.









