Más allá del trágico accidente que terminó con su vida, Edgar Orlet Márquez Tobías será recordado por quienes lo conocieron como un joven lleno de alegría, sueños y una actitud siempre dispuesta a ayudar.
A sus 21 años, este joven oriundo de Plato (Magdalena) había construido su vida en Valledupar, específicamente en el barrio Candelaria Sur, donde residía desde hacía algún tiempo tras culminar sus estudios y dar sus primeros pasos en la vida adulta.
Familiares, amigos y vecinos coinciden en describirlo como una persona amable, respetuosa y trabajadora. Su entorno más cercano destaca su carisma y la facilidad con la que lograba ganarse el cariño de quienes lo rodeaban.









