La muerte de Luis Ángel Arrauth, un joven de 21 años, volvió a encender las alarmas en Valledupar frente a una práctica que, lejos de desaparecer, se ha convertido en una constante amenaza en las vías de la ciudad: los piques ilegales.
El joven falleció luego de sufrir un accidente de tránsito, presuntamente mientras participaba en una carrera clandestina. Su deceso no solo enluta a su familia, sino que deja a dos niñas sin su padre, sumándose a la larga lista de víctimas que ha dejado esta peligrosa actividad.









