“Deme la bendición”. Fueron las últimas palabras que le dijo Lisandro Andrés Hernández Pacheco a su padre antes de emprender un viaje clandestino motivado por una pasión teñida de ‘verdiblanco’.
Don Juan Hernández habla pausadamente, sin embargo, poco a poco sus palabras se tornan entrecortadas cuando le preguntan por la tragedia que lo embarga: la muerte de uno de sus seis hijos.
En un humilde inmueble del barrio Los Caciques, el dolor se pasea de un lado para otro, mientras que el cadáver del joven perteneciente a la barra la Banda de los Santos Reyes reposa en una funeraria de Valledupar. ‘El Pupi’, como era conocido Lisandro Andrés Hernández murió arrollado en una carretera cerca al municipio de Puerto Boyacá.









