Miseria, dolor y muerte en ‘Los Altos de Pimienta’
Desgarradoras escenas de dolor se vivieron ayer, en la pequeña parcela de una familia desplazada en la invasión ‘Altos de Pimienta’, al noroccidente de Valledupar, luego del asesinato a tiros de Luis Guillermo Beltrán Gamarray su hijo Armando Rafael Beltrán Arrieta, quienes se dedicaban a la vigilancia comunitaria en el sector.
Padre e hijo, en compañía de otros 10 vigilantes comunitarios, realizaban una ronda de vigilancia, a las 10:00 de la noche del lunes, cuando en medio de la oscuridad del sector subnormal, en el cual no hay electricidad, ni los demás servicios públicos domiciliarios, se escucharon varias ráfagas de disparos.
“Caminábamos a buscar una jarra de café, cuando de repente cuatro tipos nos salieron al paso y Luis le puso la luz de su linterna en la cara a uno de ellos, por lo que se molestaron y preguntan quiénes éramos nosotros; al responderles que estábamos encargados de la vigilancia en el sector empezaron a disparar”, relató Pedro Galindo, uno de los sobrevivientes.
En medio de la balacera cuatro miembros del grupo de vigilancia fueron alcanzados por las balas, pero sólo dos quedaron tendidos en el camino empedrado, a donde minutos después arribó una Unidad de Criminalística de la Policía, escoltada por un grueso número de uniformados teniendo en cuenta el alto riesgo del sector, pues entre las humildes familias, según las autoridades, pululan ‘ollas’ y se esconden peligrosos delincuentes.
“Los investigadores de la SIJIN encontraron vainillas calibre 5.56, pero estamos confirmando si efectivamente utilizaron fusil en este crimen, con los estudios que Medicina Legal y Ciencias Forenses realizó a los cadáveres. Desconocemos los móviles, ya que las víctimas no tenían antecedentes, por lo que estamos verificando informaciones”, dijo el Comandante (e) de la Policía en el Departamento del Cesar, coronel Javier Alexander Parra.
¿Quiénes eran?






