“Mi papá, se había comprometido conmigo que me acompañaría a la ceremonia de grado como auxiliar de enfermería tuvo lugar el sábado anterior, me incumplió y en su reemplazo me dijo que iría una tía. Él estaba parrandeando, llegó hasta mi casa en el barrio San Joaquín, me felicitó, me dio una plata que requería para el grado y se fue contento, porque su hija mayor se iba a graduar.
Todo transcurrió normal, pero en horas de la madrugada de ayer domingo (6 de julio), me fueron a avisar que se había matado al accidentarse en la motocicleta donde se desplazaba muy seguramente embriagado. Estoy dolida, esto no puede ser”. Así lo reveló Madeleine Pertúz, hija del impermeablizador de techos, Alberto Julián Pertúz Pacheco, de 48 años, natural de Valledupar quien residía en el barrio Las Rocas, al noroccidente de esta capital, tras recibir trauma severo en el cráneo, el cuello y contusiones en diferentes partes del cuerpo al ‘volar’ de la motocicleta donde se movilizaba al caer en un gigantesco hueco al final de un pavimento, ubicado en la calle 4 frente a la casa demarcada con el número 44-70 del barrio Villa Yaneth, a pocas cuadras de donde residía con otra mujer identificada como Mónica Carvajal, con quien no tuvo hijos.
Se había separado de la mamá de sus seis hijos, quienes residen en el barrio San Joaquín de Valledupar y según su hija, siempre estaba pendientes de ellos. Según indicó, en el sitio donde se produjo el percance, existe un hueco de unos setenta centímetros de ancho por casi el mismo tamaño de profundidad. Allí no había ninguna señal preventiva, o por lo menos que hubieran rellenando el hueco ante el riesgo que pueden sufrir los conductores de motocicletas y carros; son varias las personas que se han accidentado en el ese lugar, la mayoría en moto y ciclas con lesiones y fracturas. “No sé a quién le correspondía hacerlo, pero alguien debe responder por la muerte de mi papá”, afirmó.






