María Isabel Buelvas Martínez, de 20 años, una joven desempleada, cabeza de hogar y madre de dos hijos, uno de ellos de año y medio y el otro de 3 años, se convirtió en otra de las mujeres incautas, convencida y contratada por traficantes de drogas alucinógenas, para que ingresara cocaína y marihuana en la vagina, como uno de los mecanismos para tratar de burlar la seguridad y las requisas de la guardia del Inpec en la Penitenciaría de Alta y Mediana Seguridad de Valledupar.
Pese a esa condición expuesta y solicitada por el abogado de la defensa técnica, para que recibiera el beneficio de casa por cárcel, tanto la Juez como la Fiscal fueron contundentes en su decisión y la enviaron a la Cárcel Judicial de esta capital, teniendo en cuenta el agravante de portar y tratar de ingresar sustancias psicoactivas a un centro carcelario, en el que ponen en peligro la vida de las personas que consumen y de quienes están a sus alrededores.
A la procesada, le hallaron en sus partes íntimas 120 gramos de marihuana y 15 más de cocaína, droga que iba a ser entregada a jefes internos para su comercialización dentro del penal, tras el pago ínfimo por parte de los traficantes mayoritarios de drogas en la parte externa, para que sirviera de ‘mula’, sin importarle el agravante de que sean sorprendidas en esa actividad ilícita, que se genera especialmente los fines de semana, cuando los reclusos reciben visitas de sus familiares, especialmente de mujeres.






