Un hecho causó conmoción en el municipio de San Alberto, Cesar, el pasado sábado 30 de agosto, cuando un niño de 2 años de edad perdió la vida tras ser atacado por un perro de raza pitbull. La tragedia generó un debate urgente sobre la tenencia responsable de estas razas y llevó a las autoridades departamentales a emitir recomendaciones y a recordar el protocolo que debe seguirse en este tipo de casos.
Everaldo Andrés Gómez Alarcón, coordinador de ETV y Zoonosis del Cesar, explicó a EL PILÓN que en estos casos se activa un protocolo riguroso que incluye un estudio de campo sobre el animal agresor y las circunstancias del ataque.
“Se toman datos sobre antecedentes vacunales, comportamiento del perro y condiciones del hecho. En este caso, al tratarse de un animal muerto, se le tomaron muestras de su cabeza para enviarlas al Instituto Nacional de Salud y descartar rabia. Además, las personas con contacto estrecho fueron clasificadas como exposición grave y recibieron esquema de vacunación antirrábica”, detalló.










