Eran las cinco de la mañana del 20 de octubre del año 2012 cuando el joven Marlon Enrique Ceballos Gonzáles salió como de costumbre a trabajar como mototaxista para nunca más regresar a su casa, ubicada en el municipio de San Diego, Cesar.
Sin premeditarlo, el rumbo escogido por Ceballos hacia la vecina localidad de Codazzi se convirtió apenas en el inicio de una tragedia familiar que culminó ayer en los estrados judiciales de Valledupar.
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