En la ceremonia de grado que se llevará a cabo hoy en la Institución Educativa La Esperanza, sede La Nevada, no hay espacio para la alegría. Los docentes, administrativos y principalmente los niños que recibirán su título de primaria tienen sentimientos encontrados.
Una cinta morada en la puerta del colegio ondea como señal de duelo, porque uno de los profesores más queridos del plantel, por cuestiones del destino, no volverá a los salones de clase. Se trata del licenciado en ciencias sociales Huber José Martínez Arias.
El profe Huber el pasado lunes madrugó, como todos los días, para emprender un viaje del corregimiento La Mina hacía el casco urbano de Valledupar, para cumplir la jornada laboral como docente de matemáticas en el grado cuarto del colegio Blanco, como es conocida la institución educativa de básica primaria del barrio La Nevada, a donde había sido trasladado hace poco más de un año, luego de impartir sus conocimientos durante más de dos décadas en su pueblo natal.
Su esposa Clara Rosa Arias y su hija de 12 años, que ya había salido de vacaciones, lo acompañaron. Salieron bien temprano en el automóvil que hacía nueve meses había comprado en Bogotá, puesto que estaba cansado de viajar todos los días en moto y además le urgía desde hace tiempo para movilizar a toda la familia que constantemente viaja de La Mina a Valledupar.






