Lo sepultaron en su tierra
En medio de desgarradoras escenas de llanto y dolor, en la mañana de ayer, fue recibido en Valledupar el cadáver de Jorge Eliécer Lara Bonilla, de 32 años, uno de los 21 mineros que murieron en la explosión de la mina La Preciosa, en el municipio de Sardinata, Norte de Santander.
Ana Luz Acosta, suegra – y a la vez prima- de Lara Bonilla, relató los aterradores momentos que vivió el pasado miércoles, cuando los socorristas rescataron de la entrañas de la tierra el cuerpo de su familiar.
“Apenas salía el sol, cuando me llamaron para decirme que La Preciosa había explotado, de inmediato sintonicé las noticias en la radio y el segundo nombre que escuché fue el de Jorge Eliécer”, manifestó.
La odisea para trasladar el cadáver a Valledupar inició en las instalaciones de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Cúcuta, debido a la dificultad de los peritos para identificar a los mineros que en su mayoría resultaron calcinados.
“Al momento de identificarlo, era casi imposible, debido a las quemaduras que sufrió, pero supe que se trataba de Jorge Eliécer por el corte de pelo y por la forma de sus pies”, indicó Ana Luz Acosta.
Según esta mujer, lo más complicado sería el momento en que entregaría el cuerpo a doña Marlene Isabel Lara Mercado, quien soñaba que su hijo dejará de trabajar en las peligrosas minas y regresará a su natal Valledupar.
La impaciencia y la desesperación se apoderaron de los familiares de Jorge Eliécer Lara Bonilla, quienes esperaban el cadáver a la media noche del jueves, pero la carroza fúnebre llegó con el féretro, a las 11:00 de la mañana de ayer, a la humilde residencia de los padres del minero, ubicada en el barrio Bello Horizonte de la capital del cesar.
Tragedia familiar
En La mina La Preciosa, han muerto tres integrantes de la familia de Jorge Eliécer Lara Bonilla, quien en la tragedia del 2007, ocurrida en este mismo yacimiento de carbón fue el único sobreviviente; mientras sus primos Luis Alberto Zapata Acosta, Dayro de Jesús Ospino y José Gabriel Vásquez Zapata murieron en un socavón, luego de una fuerte explosión.






