Los elementos de prueba que ventilaron en las audiencias preliminares en contra de los tres detenidos por el crimen de Kisly Gómez, y que pusieron en conocimiento del representante de la víctima, dejan en entredicho la actuación del alcalde de Río de Oro, José Helí Santana Rincón, en los hechos registrados el pasado 9 de septiembre en el cierre de las fiestas patronales de ese municipio.
Uno de los judicializados, exactamente el escolta del mandatario, Juan Carlos Oliveros Almenares, a la hora de ser capturado indicó que el arma que accionó para hacer cinco o siete disparos no era la de él sino la de uso personal del alcalde.
“Ese mismo relato se lo ofreció este policía escolta al profesional de Medicina Legal que le hizo el examen clínico para establecer su estado de embriaguez. Entonces, ¿qué quiere decir esto?, que para la comisión del delito o de la conducta punible hay un aporte por parte del alcalde de Río de Oro y es haberle suministrado el arma al policial para que efectuara los disparos; eso en normal cardenal es una forma de participación en la conducta delictiva que se llama complicidad”, manifestó el abogado Chistian Andrés Leal Contreras, representante de la víctima.










