Todos estaban escuchando la palabra de Dios, pero un disparo proveniente de un lado del templo desvió la atención que tenían con el pastor. Los feligreses posaron la mirada sobre un hombre armado que, sin pudor, acabó con la vida de Noelia Raquel Turizo Obredor, quien estaba sentada en una de las sillas de la iglesia cristiana.
“Él estaba escondido en un callejoncito de la iglesia y me dicen, que se desesperó, se metió a la predica, la agarró cerca y disparó”, recordó Enrique Mendoza, hermano del agresor.
La mujer sufrió el tiro en la cabeza y nadie pudo hacer nada por ella. El ataque fue letal. El asesino, Carlos Mario Mendoza Padilla, rápidamente se dio a la huida, pues era conocido en el pueblo por ser el excompañero sentimental de la víctima.









