“¿Mami, por qué mi papá está acostado ahí, y tú por qué estás llorando?”, repetían una y otra vez los pequeños hijos de Luis Alfredo Pertuz Rumbo, al ver el féretro de su padre en medio de la sala de la casa donde se hacía el velorio.
La ingenuidad de los niños hacía más fuerte el dolor de Yulis Tarazona, a quien sus hijos le decían que los cargaran para ver a su papá, mientras que le hacían preguntas de qué hacía su papá metido en esa caja, inquietudes que dejaban sin respuesta a esta joven mujer.
Ante la insistente pregunta de los niños, a Yulis no le quedó más respuesta que decirles: “hijos, lo que pasa es que su papá, está durmiendo y se va para el cielo”.






