Solo hasta ayer fue reclamado en el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Valledupar, el cadáver de Jairo Manuel Cantillo, de 21 años de edad, un vendedor de miel de abeja que hace ocho meses murió al ser arrollado por un vehículo.
El joven residía en el barrio Amaneceres del Valle, suroriente de Valledupar, de donde había salido a comercializar sus productos en el sur de La Guajira, pero lo extraño para sus familiares, es que haya muerto en un accidente de tránsito cuando caminaba por la Troncal de Oriente antes de llegar al peaje de El Copey, porque él no frecuentaba esa zona. En ese sitio, fue arrollado por el conductor de un vehículo sin identificar y quedó tendido a un costado de la vía, en hechos registrados el 11 de febrero de este año, según reza en el acta de la inspección y reconocimiento del cadáver realizada por las autoridades de tránsito.
La víctima inicialmente estuvo como NN, por lo que permaneció a disposición de Medicina Legal durante ocho meses, porque ningún familiar se había acercado a reconocerlo, pero las autoridades lograron establecer su nombre a través de las huellas dactilares, cotejándolas con las que suministró la Registraduría Nacional del Estado Civil.









