Más de 15 carros estaban parqueados frente al sitio de la tragedia, donde un camión Ford Bronco 150, cargado de gasolina de contrabando se acababa de accidentar; el vehículo ardía en llamas y de ahí se desprendía una inmensa columna de humo negro que atrajo a cientos de curiosos.
Los comentarios de pesar eran inevitables entre las personas que llegaron al lugar, pero nadie se atrevía a auxiliar al conductor del vehículo accidentado, que con el 90% de su cuerpo quemado, gritaba pidiendo ayuda.
Después de varios minutos de ocurrido el siniestro, un funcionario que pidió reserva de su identidad, llegó al sitio de la tragedia y fue el único que se atrevió a montar al quemado en su camioneta para llevarlo al centro asistencial más cercano.






