El miedo se volvió rutina. Así lo describen habitantes de los barrios El Edén y Torres de Nando Marín, en Valledupar, donde la inseguridad, aseguran, dejó de ser un hecho aislado para convertirse en parte de la cotidianidad.
“Eso es de todos los días”: comunidad
Líderes y residentes del sector coinciden en que la falta de presencia efectiva de las autoridades, el crecimiento descontrolado de expendios de licor y la ausencia de regulación han creado un ambiente propicio para riñas, enfrentamientos y hechos violentos que hoy mantienen en zozobra a toda la comunidad.
“Esto es de todos los días, la repetición de la repetidera. Ya uno no sabe qué hacer”, manifestó un habitante, al referirse a los constantes altercados que se registran no solo en Nando Marín, sino en sectores aledaños como El Edén, Chiriquí, Mareigua y Tierra Prometida.
Clamor por un CAI permanente
Uno de los principales reclamos gira en torno a la falta de fuerza pública suficiente. Según denuncian, el número de uniformados es mínimo frente a la magnitud del territorio y la complejidad social de la zona.
“No pueden mandar dos policías a enfrentar a 50 o 100 personas. Aquí se necesita presencia permanente, un CAI con al menos 10 o 12 uniformados que patrullen constantemente”, señalaron.
Venta de licor sin control
A esto se suma la proliferación de negocios informales, especialmente aquellos dedicados a la venta de licor, que, según la comunidad, operan sin control ni vigilancia de las autoridades competentes. “Aquí cualquiera monta un negocio donde sea y nadie regula. Eso ha permitido que crezcan los problemas, porque son focos de desorden”, indicaron.
Exceso de ruido, drogas y pìques ilegales
Los habitantes también alertaron sobre otras problemáticas como el consumo de drogas, el exceso de ruido, las carreras ilegales de motocicletas y la falta de espacios seguros para niños y jóvenes. “Los parques no se usan por miedo. Los pelaos están creciendo en medio de esto y eso preocupa más”, agregó otro residente.
Asimismo, cuestionaron la falta de articulación institucional y la ausencia de respuestas oportunas a los llamados de la comunidad. “Hemos hablado con autoridades, hemos pedido reuniones, pero no pasa nada. Se necesitan acciones reales, no operativos esporádicos”, puntualizaron.
Dos muertes en procedimiento judicial
Este llamado urgente se da en medio del dolor que dejó la muerte de dos jóvenes durante una asonada registrada en la madrugada del sábado en el sector de Torres de Nando Marín.
Las víctimas fueron identificadas como Holman Quintero Dávila, de 19 años, y Hernán Andrés Daza Veleño, de 20, quienes resultaron muertos con arma de fuego en medio de un procedimiento policial que derivó en una alteración del orden público.
Quintero Dávila presentó una herida en la región yugular del lado derecho, mientras que Daza Veleño sufrió un impacto en la zona pélvica. Ambos fueron trasladados a centros asistenciales, donde fallecieron debido a la gravedad de las lesiones.
Un aspecto que ha generado mayor conmoción es que, tras la verificación en el sistema SPOA, ninguno de los jóvenes registraba antecedentes judiciales.
Mientras las autoridades avanzan en las investigaciones para esclarecer lo ocurrido, las familias exigen justicia. Entretanto, la comunidad insiste en que estos hechos son el reflejo de una problemática más profunda. “Esto no es un caso aislado. Aquí hay una crisis de seguridad que necesita atención urgente”, concluyeron.







