En el corregimiento de Saloa, jurisdicción de Chimichagua, no se ha decretado un toque de queda oficial; sin embargo, desde hace varias semanas muchas personas prefieren no salir de sus casas en la noche. La situación de orden público y los rumores en las calles han deteriorado la tranquilidad de la población.
La crisis de seguridad en esta zona del centro del Cesar obedece, en gran medida, a una reconfiguración territorial y a la fuerte presencia del Ejército de Liberación Nacional (ELN). Tras la militarización del Catatumbo por parte del Gobierno nacional, las estructuras armadas migraron hacia el Cesar buscando refugio y nuevas rutas para sus rentas ilícitas, como el narcotráfico.
Aprovechando la topografía de la Serranía del Perijá, el grupo armado ha utilizado corredores estratégicos que conectan directamente a Norte de Santander con poblaciones como Curumaní, Pailitas, Las Vegas y Saloa.










