Un extenso cultivo de hojas de coca propiedad del comisión de orden público del 41 frente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, una de las principales fuentes de financiación para la guerra, fue puesta al descubierto y erradicada de manera manual en el norte del Cesar por parte de militares de la Décima Brigada Blindada, sin que se haya registrado capturas, debido a que quienes lo custodiaban huyeron del lugar al notar el acercamiento del Ejército.
Durante el procedimiento, que contó con el apoyo de helicópteros artillados por el peligro que representaba para las tropas militares en la zona y por la presencia enraizada de esa célula subversiva, procedieron a destruir 25 mil matas de hojas de coca y demás elementos utilizados para el procesamiento de base de coca, que les permitiría comercializarla en los mercados negros tanto de este país, como otras naciones.
Según explicó el comandante de la guarnición militar, brigadier general, Adelmo Fajardo Hernández la operación se efectuó con base en información suministrada por fuentes humanas que hacen parte de la red de cooperantes en el que se daba cuenta de la producción de cultivos ilícitos en la vereda Caño Padilla, ubicada en la parte alta de la serranía de Perijá, en jurisdicción municipal de La Paz, límites con el sur de La Guajira, donde soldados del Batallón de Alta Montaña Número 7 ocuparon esa zona dominada por la organización guerrillera.






